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ARQWEEK 2026 reúne a especialistas de México, Brasil y Colombia

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¿Cómo transformar un espacio sin perder de vista el lugar donde se encuentra? ¿Cómo aprovechar la luz natural, la vegetación, los materiales disponibles y las características del terreno para crear espacios que respondan realmente a quienes los habitan? Estas preguntas estuvieron presentes en la quinta edición del Congreso Internacional de Arquitectura de la Universidad Anáhuac Mayab, ARQWEEK: Ágora, que se realizó del 30 de septiembre al 2 de octubre, con especialistas de México, Brasil y Colombia.

 

Más que presentar una única manera de hacer arquitectura, el encuentro permitió conocer diferentes aproximaciones al diseño contemporáneo, en las que la materia, las estructuras, el paisaje y las necesidades sociales se convierten en elementos para resolver problemas concretos.

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Uno de los enfoques que destacó fue la importancia de observar el lugar antes de intervenirlo. Esta perspectiva se relaciona particularmente con el trabajo del arquitecto brasileño Gustavo Utrabo, fundador de Estúdio Gustavo Utrabo y ganador del RIBA International Prize y RIBA Emerging Architect Prize en 2018. Su práctica parte de las condiciones sociales, climáticas, culturales y materiales de cada territorio, incorporando incluso conocimientos constructivos locales. En proyectos como las Cubiertas del Parque Indígena Xingu, el diseño dialoga con la comunidad y utiliza materiales y soluciones vinculadas con el contexto.

 

En una región como Yucatán, donde el clima y la disponibilidad de materiales condicionan de manera importante la construcción, esta aproximación cobra especial relevancia. El trabajo de Lavalle Peniche, estudio con sede en Mérida, muestra precisamente cómo la arquitectura puede responder a las características del territorio mediante espacios abiertos, patios, vegetación y distintas relaciones entre interior y exterior. Su experiencia abarca proyectos residenciales, urbanos y de gran escala desarrollados en Yucatán.

 

La relación entre espacio, luz y materia también puede observarse en la trayectoria de Macías Peredo, estudio mexicano reconocido por reinterpretar sistemas constructivos y materiales vinculados con la tradición mexicana. En algunos de sus proyectos, por ejemplo, la configuración de patios permite introducir iluminación y ventilación natural, al tiempo que modifica la percepción de grandes volúmenes.

 

Desde otra perspectiva, el arquitecto mexicano Javier Senosiain Aguilar, referente de la arquitectura orgánica y la bioarquitectura, ha desarrollado durante décadas una búsqueda basada en la integración del hábitat con la naturaleza. Su trabajo explora formas, estructuras y materiales que buscan generar una relación más cercana entre las personas y el entorno.

 

La arquitectura también puede ser una herramienta para replantear la relación entre ciudad, paisaje y comunidad. Esta visión está presente en la práctica del colombiano Jaime Cabal, socio fundador de DARP – De Arquitectura y Paisaje, estudio que entiende arquitectura y paisaje como disciplinas integradas. Entre sus proyectos destaca el Tropicario del Jardín Botánico de Bogotá, concebido a partir de una serie de paisajes interconectados y humedales artificiales.

 

A estas perspectivas se sumaron las propuestas de Lucio Muniain, arquitecto, urbanista y artista; Diego Quirarte Contreras, cofundador de Estudio Macías Peredo; y Rafael Pardo Ramos, presidente de la Academia Nacional de Arquitectura, Capítulo Veracruz, ampliando la conversación hacia distintas escalas y formas de entender el diseño.

 

El encuentro también permitió poner sobre la mesa uno de los grandes desafíos actuales de la arquitectura: hacer más con los espacios y recursos disponibles. Frente a una vivienda cada vez menos accesible para las nuevas generaciones, el diseño arquitectónico puede contribuir a replantear dimensiones, distribución y usos para aprovechar mejor cada metro cuadrado. En este sentido, proyectos de vivienda mínima como los desarrollados por Lavalle Peniche o las investigaciones recientes de Utrabo muestran que reducir superficie no necesariamente significa reducir calidad espacial: la iluminación, la ventilación, los patios, las circulaciones y la flexibilidad pueden transformar la experiencia de habitar.

 

Durante tres días, ARQWEEK: Ágora reunió conferencias, sesiones de preguntas y respuestas, presentación de libro 100 joyas del arte sacro y talleres, con la participación de especialistas de México, Brasil y Colombia. Más que ofrecer fórmulas, el encuentro mostró a estudiantes y profesionales que cada proyecto comienza con una pregunta fundamental: qué necesita el lugar y cómo puede la arquitectura responder a ello.

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