Salud mental: pedir ayuda también es una fortaleza
Hablar de salud mental implica reconocer que todas las personas, en algún momento de la vida, pueden necesitar apoyo emocional. Sin embargo, los estigmas, el miedo a recibir un diagnóstico y la idea de que acudir a terapia es señal de debilidad continúan siendo barreras para buscar ayuda oportuna.
Durante la Semana de la Salud Integral de nuestra universidad, se llevó a cabo la mesa panel “Testimonios: Día mundial de la salud mental”, donde participaron el Dr. Salvador López Ayala (psiquiatra), Mtra. María Isabel de Alba Medina (psicóloga) y Kevin Almanza Aguilar (testimonio), quienes abordaron los mitos sobre la salud mental, los riesgos del autodiagnóstico y la importancia del acompañamiento profesional y familiar para prevenir y atender la depresión.
Destacaron que uno de los temas centrales es distinguir entre la tristeza, una emoción natural ante situaciones difíciles, y la depresión, una condición que requiere valoración profesional.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la depresión puede manifestarse mediante un estado de ánimo persistentemente bajo o la pérdida de interés y disfrute por las actividades cotidianas. También puede acompañarse de alteraciones del sueño y el apetito, cansancio, dificultades para concentrarse, sentimientos de culpa o desesperanza. Cuando estos síntomas persisten durante al menos dos semanas y afectan la vida diaria, es importante buscar atención especializada.
Evitar las etiquetas y el autodiagnóstico
Durante el panel se destacó que no todas las conductas o dificultades cotidianas corresponden a un trastorno clínico. Por ejemplo, distraerse ocasionalmente no significa necesariamente tener trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Por ello, realizar cuestionarios en redes sociales o identificarse con síntomas descritos en internet no sustituye la evaluación de un especialista.
El autodiagnóstico puede generar preocupación innecesaria, llevar a conclusiones equivocadas o retrasar la atención adecuada. Además, la automedicación con antidepresivos u otras sustancias puede provocar efectos adversos y complicaciones. Los medicamentos deben utilizarse bajo supervisión médica, con una valoración individualizada y seguimiento profesional.
También es importante dejar atrás el temor a los tratamientos. La psicoterapia y el tratamiento farmacológico (cuando está indicado) son herramientas que pueden contribuir a la recuperación. La atención se determina según las necesidades de cada persona: recibir un diagnóstico no define su identidad ni debe convertirse en una etiqueta permanente.
La terapia como espacio de autoconocimiento
Otro de los puntos destacados fue la importancia de acudir a terapia antes de llegar a una crisis. Más allá de atender un problema específico, la psicoterapia ofrece un espacio para expresar emociones, comprender lo que se está viviendo, identificar patrones de comportamiento y desarrollar herramientas para afrontar las dificultades.
Buscar acompañamiento psicológico no significa estar “loco” ni ser incapaz de resolver los problemas. Por el contrario, permite fortalecer el autoconocimiento, la confianza y la capacidad de relacionarse con los demás desde una mayor comprensión y compasión hacia uno mismo.
El acompañamiento hace la diferencia
La salud mental tampoco es una responsabilidad que deba afrontar una persona en soledad. La familia, las amistades y la comunidad pueden convertirse en una red de apoyo fundamental para escuchar sin juzgar, validar las emociones y motivar la búsqueda de ayuda profesional.
En el ámbito universitario, los vínculos de amistad también pueden ser importantes para atravesar momentos difíciles. Por ello, durante la mesa panel se invitó a reflexionar sobre el individualismo y la necesidad de recuperar la capacidad de mirar al otro, preguntar cómo está y ofrecer compañía. Aunque es posible salir adelante por cuenta propia, hacerlo con apoyo puede facilitar el proceso.
Entre las recomendaciones para cuidar la salud mental destacan mantener hábitos regulares de sueño, realizar actividad física, procurar una alimentación equilibrada, conservar el contacto con personas de confianza y reducir o evitar el consumo de alcohol y otras sustancias que pueden agravar los síntomas. Estas acciones contribuyen al bienestar, aunque no sustituyen la atención profesional cuando se necesita.
Para saber más
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En abril 2026, la Anáhuac Mayab fue reconocida con el Distintivo de Universidad Promotora de la Salud, convirtiéndose en la primera institución de Yucatán y la novena a nivel nacional, en obtener este reconocimiento, otorgado por la Secretaría de Salud del Gobierno Federal y la Red Mexicana de Universidades Promotoras de la Salud (RMUPS).
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El Centro de Estudios Clínicos (CEC), de la Universidad Anáhuac Mayab, ofrece servicios integrales de salud en nutrición, medicina general, odontología, psicología, terapia física y rehabilitación, con el propósito de fomentar una cultura de prevención y bienestar integral.