Farid Dieck invita a reflexionar sobre la soledad y los vínculos auténticos
En una época en la que la tecnología permite estar conectados en todo momento, la soledad se ha convertido en uno de los grandes desafíos para el bienestar emocional, especialmente entre los jóvenes. Sobre esta realidad reflexionó el conferencista y creador de contenido Farid Dieck durante la plática “Y si sí? a la vida que estás construyendo” en la Universidad Anáhuac Mayab, como parte de las actividades de la Semana de la Salud Integral.
Durante el encuentro, Dieck señaló que la soledad no consiste necesariamente en estar sin compañía, sino en no tener con quién hablar de aquello que verdaderamente importa. Para dimensionar este fenómeno, compartió datos del Primer Informe Mundial sobre la soledad, que estima que una de cada seis personas en el mundo está afectada por ella y que el aislamiento social se asocia con aproximadamente 871 mil muertes al año. Asimismo, destacó que los jóvenes de entre 13 y 29 años registran una de las mayores proporciones de personas que reportan sentirse solas, con cifras de entre 17 y 21%.
Ante este panorama, el conferencista invitó a reconocer que el bienestar no depende de un solo aspecto de la vida, sino del equilibrio entre cuatro dimensiones que denominó las “cuatro perillas”: la física, relacionada con el cuerpo, el sueño y el movimiento; la psicológica, vinculada con lo que sucede en el interior de cada persona; la social, que tiene que ver con los vínculos y las redes de apoyo; y la espiritual, relacionada con el sentido que se le da a las propias acciones. “El cuerpo, la cabeza, los vínculos y el sentido son el mismo circuito”, explicó.
¿Cómo combatir la soledad?
Más allá de reducir el tiempo frente al celular, Dieck propuso acciones concretas para construir relaciones más auténticas. La primera consiste en atreverse a dar el primer paso y expresar lo que se siente. Reconoció que iniciar una conversación desde la vulnerabilidad puede ser difícil, pero compartir aquello que preocupa permite abrir espacios de confianza y comprensión. “La gente calla porque la primera frase vulnerable es difícil”, comentó.
La segunda recomendación es pedir ayuda y encontrar un entorno seguro para hacerlo, ya sea entre amigos, familiares, dentro de la universidad o con el acompañamiento de un profesional. La tercera es aprender a escuchar sin intentar resolverlo todo. “En ocasiones, una persona no necesita consejos ni respuestas inmediatas, sino sentirse escuchada y contar con alguien que reciba sus emociones sin juzgarlas ni minimizarlas”, aconsejó.
El conferencista también abordó la presión que generan las redes sociales y la aparente necesidad de tener la vida resuelta. La exposición constante a las experiencias de otras personas puede llevar a los jóvenes a compararse, sentir que van retrasados o exigirse encontrar de inmediato su propósito. Frente a ello, recordó “el sentido no necesariamente se encuentra: también se construye, a través de las decisiones, las experiencias y la disposición para descubrir nuevos caminos”.
En este proceso, invitó a reflexionar sobre tres preguntas: ¿para qué hago lo que hago?, ¿aquello que hoy me cuesta está al servicio de algo más grande que yo? y, si esto terminara mañana, ¿me dejaría tranquilo lo que he hecho? “Estas preguntas ayudan a reconocer qué da significado a la vida y a transformar las dificultades en oportunidades para contribuir a algo o a alguien más”, concluyó.
En este encuentro, el Dr. Miguel Betancourt Cravioto, director de la Escuela de Medicina y de Terapia Física y Rehabilitación, señaló que las buenas prácticas para cuidar la salud no terminan en la clausura de la Semana de la Salud Integral sino que “es el inicio de una nueva forma para vivir el cómo nos cuidamos los unos a los otros. Somos una comunidad y la salud se construye en comunidad. No se basa en que alguien me cuide si no aprender a cuidarme en la cotidianidad”.
Promover la salud integral desde la Universidad
La primera edición de la Semana de la Salud se realizó del 2 al 10 de octubre bajo el lema “Cuidarte también es parte de tu formación”, una iniciativa que forma parte de la Red de Universidades Anáhuac, la cual busca acercar a su comunidad universitaria distintas herramientas para fortalecer el cuidado de sí mismos y de quienes los rodean. Esta edición contó con actividades como conferencias, mesas panel, análisis de salud preventiva, detección de glucosa, medición de presión arterial y composición corporal, así como espacios de acompañamiento emocional, reflexión, convivencia y desarrollo espiritual.
Para saber más
-
En abril 2026, la Anáhuac Mayab fue reconocida con el Distintivo de Universidad Promotora de la Salud, convirtiéndose en la primera institución de Yucatán y la novena a nivel nacional, en obtener este reconocimiento, otorgado por la Secretaría de Salud del Gobierno Federal y la Red Mexicana de Universidades Promotoras de la Salud (RMUPS).
-
La División de Ciencias de la Salud de la Anáhuac Mayab, cuenta con las Licenciaturas en: Medicina, Odontología, Nutrición, Psicología, Psicopedagogía, Biotecnología y Terapia Física y Rehabilitación, que cuentan con laboratorios de uso común, así como otros espacios especializados y equipados con la más alta tecnología tales como el Centro de Simulación.
-
El Centro de Estudios Clínicos (CEC), de la Universidad Anáhuac Mayab, ofrece servicios integrales de salud en nutrición, medicina general, odontología, psicología, terapia física y rehabilitación, con el propósito de fomentar una cultura de prevención y bienestar integral.