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El diseño como acto de conciencia: Emely Lotfe

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“Vestirnos también es un acto de responsabilidad ambiental y social”, indicó Emely Lotfe Galán, diseñadora de modas y ambientalista, durante la Cátedra Prima “El diseño como acto de conciencia: Moda, certificaciones y responsabilidad ambiental”.

 

En este encuentro, realizado por la licenciatura en Diseño de Moda e Innovación, la ponente, quien también es fundadora de Voltaecodesign, expuso que la moda sustentable no es una tendencia pasajera, sino un estilo de vida.

 

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*Foto: Emely Lotfe durante su cátedra prima.

 

“El problema no termina en la compra de una prenda; apenas comienza. A nivel global, 93 billones de metros cúbicos de agua se desperdician en la producción de ropa que termina en los basureros. Cada año, alrededor de 60 mil toneladas de prendas desechadas llegan ilegalmente al desierto de Atacama, en Chile, formando montañas de poliéster que tardarán hasta 200 años en degradarse. No es casualidad que a este lugar se le conozca ya como “El cementerio de la moda”, explicó la activista.

 

Explicó que lo que sucede en un punto del planeta no es ajeno a otro. “El polvo del Sahara que llega a América evidencia que estamos interconectados, también en el subsuelo, donde los residuos textiles se degradan y liberan contaminantes”.

 

Producción desmedida, desecho acelerado

 

“Actualmente se producen 150 mil millones de prendas al año en el mundo, impulsadas por un modelo que lanza hasta 52 colecciones anuales. El resultado: el 60 % de esa ropa se desecha en menos de un año de vida útil. En cualquier vertedero, estas prendas liberan sustancias tóxicas; entre las más peligrosas se encuentran los ftalatos y el plomo, compuestos presentes en textiles sintéticos que permanecen en contacto con nuestra piel durante horas, especialmente en prendas como los leggings. Se trata de plástico adherido al cuerpo en zonas sensibles”, alertó.

 

También destacó que marcas asociadas al modelo de fast fashion como Shein, Temu y Cider fueron señaladas como parte de una industria que prioriza la rapidez y el bajo costo sobre la durabilidad. En México, la Profeco ha catalogado a 44 marcas de este segmento por su baja durabilidad.

 

A esto se suma el fenómeno del greenwashing, un marketing “verde” sin sustento verificable. Las demandas por publicidad engañosa han aumentado 300 % en los últimos dos años, evidenciando la urgencia de contar con información clara y certificaciones reales.

 

“El 20% de la contaminación mundial proviene del teñido y tratamiento de textiles, procesos que consumen miles de litros de agua. Además, una parte importante de los residuos de los vertederos termina en el mar. Incluso el simple acto de lavar la ropa libera microplásticos que viajan por los sistemas de agua y regresan a nosotros de formas invisibles”, apuntó.

 

Diseñar con conciencia: cambiar el chip

 

“Debemos empezar desde casa, al separar los residuos, apoyar causas de recolección de PET o tapitas, hasta replantear el diseño desde su origen”, indicó la ponente, quien invitó a los diseñadores a hacer las siguientes preguntas:

  • ¿Esta prenda está pensada para durar o para desecharse pronto?

  • ¿Con qué materiales voy a diseñar?

  • ¿Con quién voy a trabajar y en qué condiciones?

Señaló que reciclar materiales (incluso algo tan cotidiano como el cartón) no resta profesionalismo ni creatividad. Por el contrario, se debe humanizar el proceso, promover la empatía con quienes participan en la cadena productiva y fomentar relaciones laborales más justas.

 

Hacia la trazabilidad y la confianza

 

Iniciativas como la Ley AGEG, el pasaporte digital de las prendas y el Fashion Act en Nueva York buscan transparentar la procedencia de la ropa y su impacto ambiental. “La lógica es sencilla: entre más lejos viaja una prenda, mayor es su huella de contaminación. La economía circular y estos pasaportes de confianza permiten al consumidor saber qué está comprando realmente”, agregó.

 

Actualmente existen certificaciones legítimas como B Corp, GOTS y OEKO-TEX, herramientas clave para validar prácticas responsables y combatir el greenwashing.

 

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