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7 frutos de Yucatán que quizá no conocías

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Yucatán es reconocido por una gastronomía que ha trascendido fronteras, pero detrás de sus platillos más conocidos existe una diversidad de ingredientes que forman parte de un patrimonio poco explorado. Algunos crecen en la región desde hace generaciones, están adaptados a las condiciones del territorio y, sin embargo, cada vez son menos conocidos y consumidos.



Frutas como el caimito, la anona, el saramuyo o el zapote negro son parte de esta riqueza agroalimentaria. Conocerlas no solo significa descubrir nuevos sabores: también puede contribuir a preservar conocimientos, fortalecer a los productores locales y mantener viva la agrobiodiversidad del Mayab.

En el marco del Día mundial de la Alimentación (16 de octubre), cuyo lema de este año es "Innovar hoy para nutrir el mañana", te compartimos algunos frutos de Yucatán. A través de iniciativas impulsadas por nuestro Laboratorio de Innovación Colaborativa (LINNCO) se busca promover el rescate y consumo de estos y muchos otros frutos de la región.

 

1. Caimito

 

De cáscara morada y pulpa dulce, el caimito es una fruta tradicional de Yucatán que ha despertado incluso el interés de la investigación científica. Se han realizado estudios a su composición y capacidad antioxidante, explorando su potencial como alimento funcional.

 

2. Anona

 

De apariencia particular y pulpa suave y dulce, la anona es uno de los frutales que forman parte del patrimonio alimentario de la Península. Aunque puede encontrarse localmente, no tiene la presencia cotidiana de otras frutas comerciales. Recuperar su consumo también significa mantener vigente parte de la diversidad frutícola de la región.

 

3. Saramuyo

 

Su aspecto escamoso y su sabor dulce hacen del saramuyo uno de los frutos más singulares del Mayab. Es una muestra de la diversidad que puede encontrarse en los solares y campos de Yucatán y de cómo las especies locales han formado parte de la cultura alimentaria de la región durante generaciones.

 

4. Zapote negro o ta'uch

 

Su pulpa oscura y textura cremosa lo convierten en un fruto muy particular. El ta'uch, también conocido como zapote negro, forma parte de las especies vegetales yucatecas que actualmente se busca revalorizar por su potencial alimentario y nutricional.

 

5. Nance

 

Pequeño, de intenso aroma y sabor característico, el nance es otro de los frutos que tradicionalmente han formado parte de la alimentación regional. A pesar de su presencia en Yucatán, hoy puede resultar menos familiar para las nuevas generaciones que las frutas disponibles habitualmente en supermercados.

 

6. Guaya o Huaya

La guaya o huaya es otro ejemplo de un fruto profundamente ligado a la región. Su consumo forma parte de las tradiciones alimentarias del sureste y, como otras especies locales, enfrenta el reto de conservar su presencia en los mercados y en las mesas.

 

7. Uspib

 

Menos conocido fuera de la región, el uspib forma parte de la diversidad de frutales mayas identificados por investigadores y especialistas. Su existencia recuerda que la riqueza alimentaria de Yucatán va mucho más allá de los ingredientes que habitualmente reconocemos como representativos de su gastronomía.

 

Del fruto olvidado al “Tesoro del Mayab”

 

Detrás de este esfuerzo por recuperar el conocimiento y consumo de estos alimentos se encuentra el Laboratorio de Innovación Colaborativa (LINNCO) de la Universidad Anáhuac Mayab, a través de la Alianza por la Agrobiodiversidad del Mayab. La iniciativa reúne a productores, consumidores y distintos actores para promover el conocimiento, la revalorización y el consumo de especies vegetales de la Península.

 

El reto es importante: LINNCO ha identificado 75 especies vegetales subutilizadas en la región con potencial para contribuir a un sistema alimentario más justo, nutritivo y conectado con el territorio. Entre ellas se encuentran frutas, hortalizas, legumbres y tubérculos.

 

En 2025, además, 20 de estas especies fueron incorporadas a la quinta edición del Sistema Mexicano de Alimentos Equivalentes (SMAE), una herramienta de referencia para profesionales de la nutrición. La selección incluye, entre otras, la nona, el caimito, el ta'uch o zapote negro y el plátano bárbaro.

 

La importancia del proyecto va más allá de recuperar alimentos poco conocidos. Se trata de preservar un patrimonio biocultural, fortalecer a quienes producen estos alimentos y generar nuevas oportunidades para incorporarlos a nuestra alimentación. LINNCO busca transformar el círculo que provoca que estos productos dejen de consumirse en uno virtuoso: que las personas los conozcan, los consuman, los mercados los ofrezcan y los productores encuentren incentivos para seguir cultivándolos.

 

Así, detrás de cada fruto que vuelve a una mesa hay mucho más que un nuevo sabor: hay historia, conocimiento, biodiversidad y la posibilidad de construir un futuro alimentario más saludable y sostenible para la región.

 

Sabías que…

 

  • En 2022 la Fundación Alsea, A.C. se alió con World Vision México, para lanzar el Premio Alsea, que reconoce a proyectos de investigación innovadores, originales o en proceso, en materia de nutrición y alimentación. En esta primera edición resultó ganador el proyecto “Alianza por la Agrobiodiversidad del Mayab”, desarrollada por el Laboratorio de Innovación Colaborativa (LINNCO) de nuestra Universidad.



¿Quieres conocer más sobre este y otros proyectos de LINNCO?  Visita merida.anahuac.mx/linnco

 

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