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Neurobiología de la nutrición

Por: Sala de Prensa

22 de agosto del 2020

La Dra. Silvia Quesada Giraudo, de la Universidad de Georgia (EE.UU.) habló sobre los aspectos que controlan el apetito, los cuales se regulan por el cerebro y el intestino, no únicamente por el ambiente que nos rodea.

La especialista, cuyas investigaciones se han enfocado en control del hambre y la saciedad, señala que entre los aspectos que controlan el apetito destacan:

  • la hora del día.
  • el olor de los alimentos.
  • la ocasión en la que la persona se encuentra.
  • la temperatura del ambiente.
  • el estado de ánimo.

 

Mencionó que existen cuatro factores principales que regulan la ingesta de alimentos, los cuales son:

  • la estimulación de los receptores de la cabeza y por las condiciones de post-ingestión.
  • los hábitos de alimentación y actitudes basados en experiencias alimenticias,
  • la constitución química del organismo determinado por los genes
  • los sistemas neuronales que facilitan o inhiben la ingestión de alimentos.

 

Este último factor es de los más importantes ya que, tal como la Dra. Giraudo señala, la regulación de la ingesta está relacionada con procesos moleculares y circuitos cerebrales que controlan la ingestión de alimentos y el peso corporal que van más allá del hipotalamo e involucran diferentes áreas del cerebro.

 

Existe todo un proceso mediante el cual están relacionadas varias hormonas al momento del consumo de alimento, las que estimulan el apetito que son AgRP, Neuropéptido Y (NPY) y GABA y las que lo suprimen que son POMC y CART. Estas últimas dos hormonas están influenciadas por la parte interna del humano (cerebro, hipotálamo, hígado, páncreas) y censan la cantidad de nutrientes presentes en el cuerpo.

 

Por otra parte, el ambiente de igual manera afecta la ingesta de alimentos por medio del sistema cortico límbico (visión, olor) que son los que afectan el sistema hedónico (placer y gusto). Ambos son las dos partes del cerebro que afectan cuánto comes, cómo comes y cuánto dejas.

 

"La comida alta en grasa causa inflamación en el cerebro; si continua este tipo de comida hay una pérdida de 25% de las neuronas POMC, reduciendo la respuesta a la leptina y posiblemente incrementando las susceptibilidades a la obesidad. El sobre consumo de dietas alta en grasa puede causar daños permanentes en el hipotálamo, que promueve obesidad", señala la especialista.

 

En conclusión, se puede decir que la alimentación tiene un proceso neurobiológico en el cual se relacionan partes internas del cuerpo señaladas anteriormente (cerebro, hipotálamo, hígado, páncreas, entre otros), pero la magnitud de los cambios de la actividad neuronal también depende de la accesibilidad y palatibilidad de los alimentos.

 

La Dra. Giraudo, de origen argentino, realizó estudios de post-grado en el Hospital de Veteranos y la Universidad de Minnesota donde comenzó sus investigaciones en el área del control del hambre y la saciedad.

 

Su campo de interés está fuertemente orientado hacia el comportamiento del individuo ante la comida y el comportamiento adictivo que lleva al sobrepeso y obesidad, así como los aspectos neuroendocrinológicos que rodean el metabolismo energético y regulador del apetito, en especial los aspectos moleculares, genéticos y farmacológicos.

 

Su ponencia forma parte del Ciclo de Cátedras Primas que la Universidad Anáhuac Mayab realiza cada semestre con brindar a los alumnos un acercamiento con especialistas de diversas áreas, afines a su carrera.

 

Consulta aquí el programa completo de Cátedras Primas.

*Escrito por PSS María Fernanda Pérez Cetina.

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