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La importancia del protocolo en la diplomacia moderna

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En un mundo cada vez más interconectado, donde la diplomacia se ejerce tanto en salones oficiales como en plataformas digitales y bajo el escrutinio permanente de la opinión pública global, el protocolo diplomático adquiere una relevancia estratégica. Así lo subrayó el Min. Miguel Ángel Guerrero Lechón, coordinador de Atención a Misiones Extranjeras de la Dirección General de Protocolo de la Secretaría de Relaciones Exteriores.

 

En este encuentro, dirigido principalmente a alumnos y profesionales de Relaciones Internacionales, el ponente impartió la Cátedra Prima “La Importancia del Protocolo en la Diplomacia Moderna: el caso de México”.

 

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*Foto: Min. Miguel Ángel Guerrero Lechón, durante su plática.

 

Durante su intervención, Guerrero Lechón, precisó que el protocolo no es una cuestión ornamental, sino un sistema estructurado de reglas que ordena la interacción entre los Estados y garantiza respeto, jerarquía, estabilidad y trato recíproco en las relaciones internacionales. “El protocolo es un instrumento institucional y obligatorio, sin el cual la diplomacia perdería claridad y equilibrio”, destacó.

 

El especialista explicó la diferencia entre protocolo, ceremonial y etiqueta, ya que estos términos suelen generar confusión: “Mientras el protocolo establece normas jurídicas y formales (como precedencias y jerarquías), el ceremonial es la forma en que esas normas se ejecutan a través de rituales y símbolos, y la etiqueta se limita al comportamiento social y la cortesía personal. Entender esta diferencia resulta fundamental para evitar errores que, en el ámbito diplomático, pueden tener consecuencias mayores”.

 

Además, compartió que el uso correcto de símbolos nacionales, el orden de precedencia en eventos internacionales y la planeación minuciosa de agendas, permiten que las negociaciones se desarrollen en un entorno formal y estable, independientemente del tamaño o poder de los países involucrados.

 

En la diplomacia contemporánea, además, el protocolo no puede desligarse de la cultura. “La costumbre se hace ley”, señaló el ponente, y enfatizó que comprender las diferencias culturales es indispensable para evitar errores. “Elementos como el lenguaje corporal, los saludos, la disposición de los asientos o los tiempos de intervención adquieren significados distintos según el contexto cultural, y el desconocimiento de estos códigos puede afectar la relación bilateral o multilateral”, indicó.

 

“En este escenario, México cuenta con una tradición diplomática sólida y una participación activa en organismos internacionales como la Organización de las Naciones Unidas, el G20 y la Organización de los Estados Americanos, lo que lo posiciona como un actor relevante en la gobernanza global. Su papel como potencia media le permite fungir como puente entre América Latina y América del Norte, particularmente por su relación estratégica con Estados Unidos”, comentó.

 

Desde el punto de vista normativo, la Secretaría de Relaciones Exteriores es la institución responsable de coordinar el protocolo diplomático del Estado mexicano. A través de su Dirección General de Protocolo, organiza visitas de Estado, ceremonias oficiales, acreditación de embajadores y actos multilaterales, funciones que requieren alta especialización y coordinación interinstitucional.

 

Para finalizar, el ponente también señaló retos importantes en la diplomacia: la falta de homologación entre protocolos federales, estatales y municipales; la necesidad de adaptar las normas a contextos modernos como eventos híbridos y diplomacia digital; la confusión frecuente entre protocolo y relaciones públicas; así como la escasa oferta académica para formar recursos humanos especializados y consolidar un cuerpo más amplio de diplomáticos de carrera.

 

En este sentido, “el protocolo es mucho más que una serie de reglas ceremoniales. Es un instrumento estratégico que proyecta respeto, orden institucional y profesionalismo, y que resulta indispensable para que México continúe desempeñando un papel relevante y confiable en la diplomacia del siglo XXI”, apuntó.

 

Miguel Angel Martín Guerrero Lechón, es internacionalista de formación, con Maestría en Estudios Europeos, y cuenta con una preparación académica sólida en el campo de las Relaciones Internacionales. Desde febrero de 2021 funge como Ministro en la Secretaría de Relaciones Exteriores, contribuyendo activamente al desarrollo de las funciones protocolarias del Estado mexicano y al fortalecimiento de la política exterior nacional.

 

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