La felicidad a través de la arquitectura se logra cuando los espacios construidos responden no solo a las necesidades funcionales, sino también a las necesidades emocionales y sensoriales de las personas.
Así lo señalaron los integrantes de Taller Estilo Arquitectura, representado por el Arq. Víctor Cruz Domínguez, Arq. Atahualpa Hernández Salazar y Arq. Luis Estrada Aguilar, durante la cátedra prima “Arquitectura para la felicidad”.
Durante este encuentro, organizado por la Escuela de Arquitectura, los especialistas explicaron que una arquitectura pensada en la luz natural, la ventilación, la conexión con la naturaleza, la armonía estética y la comodidad fomenta el bienestar, reduce el estrés y estimula la creatividad.
En su intervención, el Arq. Víctor Cruz Domínguez enfatizó que ante todo, el trabajo en equipo es esencial. “Al trabajar en equipo todos tenemos una responsabilidad y todas las personas son muy importantes. La arquitectura se hace entre todos. Los que diseñan, los que construyen”, comentó.
Por su parte, el Arq. Atahualpa Hernández Salazar, agregó que “hemos trabajado en la arquitectura no solo para que se vea bien sino para que se sienta bien, no sólo es el espacio, es el sonido, los olores, etc.”. En este sentido, al generar entornos que invitan a la convivencia, al descanso o a la concentración, según lo requiera el usuario, la arquitectura se convierte en un medio para mejorar la calidad de vida, creando lugares que inspiran alegría y sentido de pertenencia.
Para finalizar, el Arq. Luis Estrada Aguilar, destacó tres elementos importantes dentro de la arquitectura: el usuario, el sitio y el arquitecto. “Lo más importante es el usuario, sus necesidades y sus sueños. A veces vienen con ideas y partiendo de ahí debemos hacer un traje a la medida, que tiene que ver con su entorno, sus medidas, su profesión, si tiene familia, si hay personas con discapacidad. Debemos hacer la vida feliz y fácil para nuestros usuarios”. También señaló que el sitio tiene que ver con las preexistencias, la cultura, el clima, los materiales, para optimizar el entorno. “Debemos entender en dónde va a estar ese terreno, la geografía, la topografía, la vegetación, la orientación, épocas de lluvia, invierno, etc., el trabajo es investigar. Y el último punto son ustedes los arquitectos, el hilo conductor que unirá a estas dos piezas”.
Este encuentro se realizó como parte del Ciclo de Cátedras Primas que cada semestre permite a los alumnos un acercamiento con especialistas de diversas áreas para enriquecer su formación y conocer las tendencias del entorno global actual.
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