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Las reglas del Home Office

Escrito por Guillermina Santana | 21 de mayo de 2020 17:30:12 Z

Un día de marzo, sin previo aviso, me desperté y… ¡mi sueño godín se había cumplido! Tendría Home Office toda la semana.

La “nueva normalidad” aceleró el proceso de digitalización de muchas empresas mexicanas que se negaban a la digitalización de sus procesos por distintas razones entre las cuáles se encuentran una cultura laboral arraigada en la presencia física, infraestructura poco preparada o simplemente costumbre.

 

Laborar desde casa 

La realidad es que desde hace meses y años -lenta pero segura- se acercaba la posibilidad de darle a los colaboradores la oportunidad de realizar su trabajo desde casa. Incluso, algunas empresas afirmaban que con eso ya estaba lista su transformación digital, lo cual se puede representar en este muy atinado cómic.

Quizá al principio de la contingencia se ignoró que este Home Office era algo inusual. Lo más cercano era un esquema en el que se otorgaba al colaborador un día a la semana o al mes para trabajar desde casa, mientras su equipo trabajada desde una oficina; o bien, que el trabajador fuera freelancer o permalancer.

Con la situación actual, se vivió en un escenario completamente nuevo, pues se pasó de trabajar en una oficina, a trabajar desde casa y eso trajo consigo nuevas reglas del juego. Es por eso que te compartimos las nuevas reglas del Home Office para conservar la armonía entre el trabajo y la vida personal:

 

  • Di no a la juntitis

Está demostrado que el home office aumenta la productividad de los trabajadores. Sin embargo, en esta nueva normalidad en la que todos en una oficina son altamente productivos, se ha dado un nuevo fenómeno al que los medios han llamado “zoom burnout": una especie de fatiga de videollamadas, pues requieren más atención que una junta face-to-face. 

Si alguna vez te sentiste “drenado” después de tener muchas juntas al día, la razón es porque los chats de vídeo implican una mayor concentración para procesar las señales no verbales como las expresiones faciales, el tono de voz y el lenguaje corporal; prestar más atención a esto consume mucha energía.

También existe la mala costumbre de convocar juntas que pudieron haber sido un correo o mensajes en Slack y, si a esto le agregas el caos de convocar a todos, terminan siendo menos productivas. Te recomendamos que leas el siguiente artículo sobre consejos para hacer tus juntas más productivas, si te interesa cambiar este comportamiento.

Nuestro consejo es que antes de convocar a una junta, te preguntes lo siguiente: ¿realmente es necesaria?

 

  • Marcar sin avisar… a big no-no.

Cuando llamas a alguien sin avisar estás asumiendo que la otra persona está desocupada o que tiene, en ese momento, toda tu atención. ¿Lo malo? No sabes si esta persona está en una videollamada o peor aún… acabas de interrumpir un livestream que estaba haciendo desde su teléfono.

Recuerda que ahora todos se encuentran en un entorno digital y es muy diferente a estar en una oficina, en la que sabes que la persona estará disponible y que si no contesta, debe de estar en una junta u ocupado. 

¿Y qué podrías hacer? ¡Muy simple! Avísale a la persona que le llamarás a su teléfono y pregúntale si está disponible; si la respuesta es sí, go ahead.

 

  • Evita la microgestión

Si tienes un equipo bajo tu cargo esto te interesa, porque quizás lo estés haciendo y no te des cuenta. Según la definición de Questionpro, la microgestión es una forma de liderazgo en la cual el directivo o gerente supervisa de cerca a los empleados y todo lo que hacen. Se considera que tiene una connotación negativa porque muestra una falta de libertad en el lugar de trabajo.

Ante una crisis como la del Covid-19, la microgestión puede ser una mentalidad que surge de una sensación de falta de control. Cuando un lugar de trabajo tradicional en la oficina se vuelve remoto, los gerentes de las empresas a menudo se sienten impotentes y desconectados de sus empleados y estos sentimientos a veces los hacen microgestionar a sus empleados.

¿Cómo evitarla? Confía en tu equipo, sé flexible, paciente y establece pautas claras sobre lo que esperas de ellos. “Lo que no se mide, no se puede mejorar.”

  • Respeta el horario en home office

Cuando se labora desde casa, la línea entre trabajar y no, parece que se vuelve muy difusa; piensa en los padres de familia que —además de trabajar— tienen hijos (¡otra chamba!), algo que conlleva un equilibrio entre los horarios de varias personas en el mismo espacio (y además hacer homeschooling, cocinar, hacer el aseo, etc). 

Es posible que, al no respetar tu jornada laboral (o vacaciones, pendientes o juntas) de tu equipo, les compliques más lo que de por sí ya es un tiempo complejo y esto, sólo se convierte en un espiral que hará que la productividad baje al día siguiente.

Así que ya sabes, si necesitas trabajar en otro horario o no te fue posible terminar una tarea que no sea urgente, siempre tendrás el día siguiente. Aunque claro, esto no debería suceder si eres una persona organizada, que trabaja con proyectos y fechas establecidas.

 

  • Se valen las juntas relax

Intenta al menos una vez a la semana, tener una junta donde todos se reúnen para platicar sobre las cosas de la vida. Este es solo un ejemplo de teambuilding para mantener a tu equipo virtual unido durante largos periodos de tiempo. 

Recuerda también que uno de los mayores desafíos del confinamiento a largo plazo es la sensación de aislamiento o “cabin fever”. Esto es particularmente cierto para aquellos empleados que viven solos, lo cual puede llevar a la desmotivación del equipo.

Sea cual sea la actividad de teambuilding que decidas usar, no olvides que es importante para seguir sintiendo el lado humano de la oficina.

 

  • Usar o no la cámara

Sí, es bonito ver las caras sonrientes de todo el equipo y hace la gran diferencia cuando puedes ver a alguien en lugar de solo escucharlo. Ver a tu equipo crea una experiencia muy valiosa donde una llamada telefónica carece de la interacción humana. Y se puede hacer de vez en cuando.

Pero… ¿siempre tengo que encender la cámara? ¡No! Esa actividad depende de miles de factores. Puede que tengas una junta de 15 minutos por algún detalle técnico, o estás balanceando algún pendiente personal mientras le prestas atención a una reunión en la que estás haciendo escucha pasiva (sí, existe el multitask). 

En este tipo de casos, y muchos otros, es válido usar sólo el audio, pues el enfoque debe estar en solucionar el problema.

 

  • Recuerda que todos están pasando situaciones diferentes

La clave de todo esto está en escuchar, aplicar lo aprendido y ser empático con el otro. Todos están pasando por situaciones diferentes, mientras experimentan un hecho que sucede alrededor de una vez cada 100 años. Queda claro que nada es necesariamente bueno o malo… simplemente, se viven a diario cosas nuevas y retadoras.

El trabajo remoto llegó para quedarse pues ya hasta se han aprobado nuevas leyes de Home Office. Por esta razón, establecer reglas para esta modalidad es esencial para que puedas tener un balance en tu vida profesional y personal.