Entre la precisión de los estados financieros y la expresión de la danza, Karen Sarahí Gamboa Hernández (Finanzas y Contaduría Pública, 8o. sem.) ha construido una trayectoria universitaria marcada por la disciplina, el liderazgo y la coherencia entre pasión y propósito.
Su interés por el mundo contable comenzó desde la infancia, al acompañar a su papá en el trabajo. “Muchas veces compartí espacio con él en su trabajo, y sin darme cuenta empecé a familiarizarme con ese entorno, entendiendo la importancia que tiene una buena gestión financiera en la vida de las personas y empresas”, indicó. Con el tiempo, esa curiosidad se transformó en vocación.
Hoy afirma que lo que más disfruta de su carrera es la lógica detrás de las finanzas, el análisis y la posibilidad de tomar decisiones que generen un impacto positivo. Para ella, esta profesión va más allá de los números: implica ética, responsabilidad y el compromiso de impulsar el crecimiento propio y el de los demás desde la transparencia.
Elegir la Universidad Anáhuac Mayab fue una decisión que respondió a una visión integral de formación. “Elegí la Universidad Anáhuac Mayab porque desde el inicio la percibí como un espacio formativo que va más allá de una carrera universitaria. En lo personal, la razón que terminó de definir mi decisión fue el área de arte y cultura, pues la danza ha sido parte de mi vida desde muy pequeña”, agregó, ya que en esta casa de estudios, Karen encontró un espacio que no solo fortalece la dimensión académica, sino también el liderazgo, el compromiso social, el deporte, el arte y el desarrollo personal. Gracias a una beca artística, pudo continuar su formación profesional sin renunciar a lo que ama: bailar.
Karen ha destacado en el ámbito académico desde el inicio de su vida universitaria. Ha formado parte de los mejores promedios de su licenciatura en tres ocasiones y en noviembre de 2025 obtuvo el primer lugar de su generación. Además, ha enriquecido su formación con un intercambio de verano en Audencia Business School, en Nantes, Francia, y con un viaje académico a la Bolsa Mexicana de Valores, experiencias que ampliaron su visión profesional y global.
Paralelamente, desde el primer semestre se integró a las compañías de jazz y contemporáneo, participando en galas y eventos institucionales. Su crecimiento fue constante hasta ser seleccionada para grupos avanzados y, en agosto de 2025, asumir el reto de convertirse en capitana de la Compañía de Jazz de la Anáhuac Mayab. Este nombramiento, asegura, fue resultado de la disciplina, el compromiso y el liderazgo demostrado a lo largo de los semestres.
“Ser capitana de jazz ha sido uno de los desafíos más grandes y enriquecedores de mi vida universitaria. Me ha permitido crecer, retarme constantemente, confiar en mí y en mi equipo, y entender que el liderazgo se construye desde el ejemplo y la entrega”, destacó Karen y agregó que uno de los momentos más significativos fue su participación en los Encuentros Artísticos de la Red Anáhuac, donde junto a su equipo obtuvo primeros y segundos lugares en distintas categorías. Estas experiencias le confirmaron que el trabajo en equipo, la constancia y la resiliencia hacen la diferencia.
Su liderazgo también se ha fortalecido en el Programa de Excelencia Vértice (dirigido a estudiantes de alto rendimiento académico), donde ha asumido responsabilidades en los comités de Desarrollo Organizacional y Visión Global. Para Karen, liderar no significa ocupar un cargo, sino influir positivamente desde el ejemplo, construir confianza y actuar con excelencia y servicio.
“El liderazgo no se trata de tener un cargo, sino de asumir una responsabilidad de influir positivamente en los demás. Es la capacidad de guiar, motivar y acompañar a un equipo en el proceso y logro de objetivos, pero sobre todo, de hacerlo desde el ejemplo y la coherencia. Un buen líder construye confianza, escucha, comprende y mantiene una buena relación con su equipo. Además, está en constante aprendizaje, reconoce que nunca se deja de crecer y que, para poder guiar a otros, primero debe transformarse a sí mismo”, afirmó.
Equilibrar la exigencia académica con la artística no ha sido sencillo. Ha requerido organización, planeación y una gestión consciente del tiempo. Sin embargo, lejos de verlas como áreas separadas, ha aprendido a integrarlas: la disciplina de la danza fortalece su constancia académica, y el enfoque analítico de las finanzas aporta estructura a su liderazgo en el escenario.
En este sentido, compartió un consejo a los estudiantes: “Aprovechen al máximo todas las oportunidades que la universidad les ofrece. Es un espacio diseñado no solo para formar profesionistas, sino para formar personas íntegras, que se involucran, participan y crecen en distintas áreas. Sigan su corazón y no se conformen con lo mínimo. No todo se aprende en un salón de clases. Involucrarse en actividades académicas, culturales, deportivas o de liderazgo te reta, te saca de tu zona de confort y te permite descubrir talentos y fortalezas que no sabías que tenías”.
A punto de graduarse, su meta es seguir creciendo en el ámbito financiero y continuar su preparación con estudios de posgrado. “Actualmente trabajo en el área contable, lo cual me ha permitido adquirir conocimientos importantes, pero me gustaría profundizar en otra área. Quiero continuar mi preparación académica a través de una maestría que complemente mi formación”.
● Hobby: Bailar, escuchar música tranquila y descubrir nuevas cafeterías.
● Frase favorita: “El crecimiento requiere movimiento”.
● Libro o película favorita: “La La Land”.
● Cantante/grupo favorito: No tiene uno en específico, pero le gustan las canciones de Humbe, Latin Mafia y Silvana Estrada.