Hay lenguas que se aprenden para viajar, para trabajar o para descubrir otras culturas. La Lengua de Señas Mexicana (LSM) también abre nuevos mundos, pero, sobre todo, acerca a las personas.
Para el Mtro. Alvar Adrián May Can, primer profesor de esta asignatura en la Universidad Anáhuac Mayab, enseñar LSM significa formar estudiantes capaces de comunicarse desde la empatía y reconocer que la inclusión comienza cuando nadie queda fuera de la conversación. En el marco del Día Nacional de la Lengua de Señas Mexicana (10 junio), compartió la experiencia que ha marcado su vocación y el compromiso que lo impulsa a construir una sociedad más accesible.
Convertirse en el primer profesor de Lengua de Señas Mexicana de la Universidad ha sido, en sus palabras, "un gran orgullo y, al mismo tiempo, un compromiso muy importante". La oportunidad de abrir espacios para la inclusión fue el principal motor para aceptar este reto.
Antes de integrarse como docente en el Bloque Electivo Anáhuac y en la Escuela de Psicología y Psicopedagogía, ya conocía la comunidad Anáhuac Mayab gracias a su labor como intérprete para estudiantes con discapacidad auditiva. Aquellas experiencias le permitieron comprender que la inclusión no depende únicamente de la buena voluntad, sino también de brindar herramientas para que todas las personas participen plenamente en la vida universitaria.
Con esa experiencia decidió dar un paso más. Su objetivo, explica, nunca ha sido únicamente enseñar señas. "Quiero que los estudiantes desarrollen empatía, respeto y la capacidad de generar espacios donde todas las personas puedan sentirse incluidas", afirma el especialista, quien cuenta con dos maestrías: una en Inclusión Educativa y otra en Ciencias de la Educación y actualmente cursa el Doctorado en Ciencias de la Educación.
Para él, aprender Lengua de Señas Mexicana significa descubrir una cultura, reconocer otra forma de comunicarse y entender que la diversidad enriquece a cualquier comunidad.
Su labor en el aula se complementa con una amplia trayectoria profesional. Como fundador y presidente de la Asociación para Sordos del Estado de Yucatán (ASEY A.C.), impulsa proyectos de enseñanza de la Lengua de Señas Mexicana, formación de intérpretes y capacitación para instituciones públicas y privadas. También participa en proyectos educativos, tecnológicos y de investigación relacionados con la accesibilidad. Toda esa experiencia, asegura, le permite llevar al salón de clases ejemplos reales y mostrar que la inclusión se construye todos los días.
"Enseñar no es solamente transmitir conocimientos, sino formar personas capaces de comprender, respetar y construir espacios donde todos puedan participar", resume al hablar de su filosofía docente. Esa misma visión lo llevó a desarrollar el Método Alvar, una propuesta para la enseñanza de la gramática de la Lengua de Señas Mexicana, así como diversos materiales didácticos dirigidos a estudiantes, docentes e intérpretes.
Uno de los momentos que más disfruta como profesor ocurre cuando observa el cambio de perspectiva de sus alumnos. Más allá de aprender un nuevo idioma, encuentra satisfacción al ver cómo descubren la cultura sorda y comprenden que la empatía comienza cuando somos capaces de comunicarnos con quienes viven una realidad distinta a la nuestra.
También considera necesario derribar algunos mitos que persisten en torno a la Lengua de Señas Mexicana, pues muchas personas aún creen que es un lenguaje universal o simplemente una serie de gestos. Sin embargo, explica que se trata de una lengua completa, con reglas gramaticales, estructura propia y una identidad cultural que merece ser reconocida y respetada.
Su vocación tiene raíces profundamente personales. Creció junto a dos familiares sordos y desde muy joven conoció las barreras de comunicación que enfrentaban en su vida diaria. Esa experiencia despertó en él el deseo de convertirse en un puente entre dos mundos. A los 12 años interpretó por primera vez una misa para una pareja de personas sordas que celebraba su boda. "Esa experiencia marcó mi camino y fortaleció mi compromiso con la Lengua de Señas Mexicana y la inclusión", recuerda.
Hoy, cada vez que una persona sorda accede a mejores oportunidades gracias a una comunicación accesible, encuentra una nueva razón para seguir trabajando. Considera que eliminar las barreras de comunicación es una manera de abrir puertas hacia una sociedad más justa.
Al dirigirse a los jóvenes de la Universidad Anáhuac Mayab, deja una invitación que resume su manera de entender la inclusión: "La inclusión comienza con la disposición de escuchar, aprender y respetar las diferencias. Cada acción puede transformar la vida de alguien." Un mensaje que cobra especial relevancia al recordar que construir una comunidad incluyente no depende únicamente de las instituciones, sino de las personas que deciden comunicarse desde la empatía.