Los océanos y las costas proporcionan una gran cantidad de servicios ecosistémicos que son indispensables para la vida de las personas y las sociedades, para el mantenimiento de su calidad de vida y para su sostenibilidad.

 

Existen cuatro tipos de servicios proporcionados por los distintos ecosistemas naturales, incluidos aquellos que encontramos en las costas y océanos.

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Fuente: UICN-BRIDGE

Este es un enfoque que busca relacionar el funcionamiento de los ecosistemas a los servicios que ellos proveen y su valor para el bienestar humano. Es un enfoque antropocéntrico, donde el bienestar de las personas es tan importante como el valor intrínseco de los ecosistemas marinos y terrestres.

"En las costas y océanos de México podemos encontrar ecosistemas como: islas de barrera, playas arenosas, humedales costeros, lagunas costeras, zonas rocosas, manglares, arrecifes de coral y bosques de algas, praderas de pastos marinos, montañas y cañones submarinos así como ventilas hidrotermales. En todos ellos se llevan a cabo importantes procesos ecológicos y geoquímicos vitales para muchas especies de plantas y animales, incluido el hombre".

 

 

 

   Los océanos y costas influyen nuestra vida diaria, incluso la de aquellos   que no viven cerca de estos.   

Se ha calculado que aproximadamente 600 millones de personas, cerca del 10% de la población mundial, viven en zonas costeras que están a menos de 10 metros sobre el nivel del mar y cerca de 2400 millones de personas, aproximadamente 40% de la población mundial, viven a menos de 100 km de la costa.
 
 
    
En México, en los últimos veinte años
la población de los municipios costeros creció un 38 %.
En 2000 había 18 ,888, 093  y ahora hay 26 ,067 ,941 habitantes.

Espejel , 2021

Fotografía: Lóránt Vörös

 
 

Nuestra relación con las costas y océanos

Además de que han sido fuente de alimento durante cientos de años, los ecosistemas que aquí encontramos sustentan la actividad económica de muchos países en todo el mundo. Estos son algunos de los servicios ecosistémicos (beneficios) que nos proporcionan:

Protección ante fenómenos naturales

Los ecosistemas marinos y costeros, tales como los arrecifes de coral, dunas costeras, humedales y marismas, constituyen amortiguadores naturales y primera línea de defensa de comunidades ante tormentas, huracanes y la erosión costera. Con gran parte de la población mundial viviendo en zonas costeras, su conservación y restauración serán cruciales para enfrentar estos problemas y los derivados del aumento del nivel del mar.

La protección de la costa proporcionada por los arrecifes de coral está valorada en un beneficio anual total de 9.000 millones de dólares mientras que los humedales costeros en Estados Unidos proporcionan 23.200 millones de dólares al año en servicios de protección contra tormentas.

Fuente: Constanza et.al. (2008), Cesar et.al. (2003), Badola et.al.(2005)

Fotografía: Lóránt Vörös

Turismo y recreación

En las costas y océanos las oportunidades recreativas tales como la natación, el buceo, esnórquel, pesca deportiva o simplemente estar tumbados en la playa, son disfrutadas por miles de millones de personas cada año. El turismo marino proporciona medios de vida y estimula la economía y el desarrollo, particularmente en las economías emergentes. 

La actividad económica del turismo en México tiene un lugar relevante, esta representa el 8.7% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional.  El dinamismo de la actividad turística se ha reflejado en mayor medida en los destinos de playa.  Además, el turismo proporciona cada vez más un medio para diversificar las economías costeras que previamente dependían de la pesca.

Fuente: BANXICO y BBVA Research

Fotografía: Lóránt Vörös

Seguridad alimentaria

La pesca ayuda a garantizar la seguridad alimentaria de tres mil millones de personas que obtienen su principal fuente de proteína de pescados y mariscos; además es importante fuente de empleos en países costeros, donde aproximadamente 260 millones de seres humanos, la mayoría en países en desarrollo, trabajan en sectores relacionados con el océano.

Más de 230 especies de peces del Golfo de México, 95 especies del Mar Caribe y 240 del Océano Pacífico, son explotadas para consumo.

México es uno de los principales productores de pescados y mariscos en el mundo, con una producción anual de aproximadamente un millón 753 mil de toneladas, posicionándolo en el lugar número 17 a nivel global.  

Fuente: Environmental Defense Fund y Gobierno de Mëxico

Regulación climática

Los ecosistemas marinos y costeros (p.e. pastos marinos, bosques de macroalgas, manglares, etc.) son grandes almacenes de dióxido de carbono. A ese carbono almacenado se le denomina “carbono azul”.  Absorben el 30% de las emisiones de CO2 y el 90% del exceso de calor atrapado por los gases de efecto invernadero y con esto mitigar el cambio climático.

Pero hay una gran incertidumbre sobre su capacidad para absorber bióxido de carbono en el futuro. Si los océanos han sido hasta ahora nuestros mejores aliados, en el futuro inmediato existe el riesgo de que empiecen a cobrarnos la factura: una gran parte de las emisiones que hemos generado desde comienzos del siglo XX, ahora almacenadas en los océanos, puede regresar a la atmósfera.

Fotografía: Lóránt Vörös

 

 

 

 

 

 

 

 

Otros servicios

Los ecosistemas marinos y costeros proporcionan otros bienes y servicios necesarios para el desarrollo de los humanos. Poseen la mayor diversidad y abundancia de organismos vivos. De las especies marinas y costeras se obtienen compuestos bioactivos y otros fármacos empleados en la industria médica y biomédica. 
 
Contribuyen a regular  la escorrentía de desechos y sedimentos; son fuente de energía alternativa (p.e. undimotriz y eólica) y dan soporte físico para mantener ciclo de vida de muchas especies.
 
 Además, han sido por cientos de años espacios para el desarrollo de sociedades que han construido su identidad de cara a las costas y los océanos. 
 

Fotografía: Lóránt Vörös

Impactos y amenazas

El desarrollo culturas, sociedades humanas, sus economías y estilos de vida, están provocando alteraciones significativas en los ecosistemas marinos y costeros y sus recursos.  La destrucción de dunas costeras o de un bosque de manglar para construir casas y hoteles; la pesca con fines comerciales o recreativos; las construcción de estructuras que provocan erosión; la contaminación por parte de embarcaciones y comunidades costeras, así como la acidificación del océano a través de las emisiones humanas de dióxido de carbono son ejemplos de cómo el uso humano de las costas y los océanos está redefiniendo sus características y modificando sus funciones.

Contaminación

 

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Destrucción de hábitats

 

noun_overfishing_2032694Sobrepesca

 

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Erosión costera

 

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Acidificación

 

 
 
Hay que agregar los incipientes efectos del cambio climático tales como el calentamiento global y el aumento del nivel del mar. El aumento en el nivel del mar tendrá efectos físicos, ecológicos, sociales y económicos sobre los sistemas costeros y sus poblaciones. Ejemplos de esto son: la inundación de espacios físicos y obras públicas y privadas, cuantiosos daños asociados por dichas inundaciones; aumento en la frecuencia de ciclones y tormentas, pérdida o retroceso de humedales; erosión, intrusión salina y aumento de los niveles freáticos.
 
Es probable que el calentamiento global sea la principal causa de extinción de especies en este siglo. El IPCC dice que un aumento promedio de 1,5 ° C puede poner entre un 20% y un 30% de las especies en riesgo de extinción. Si el planeta se calienta más de 2 ° C, la mayoría de los ecosistemas tendrán dificultades. Muchas de las especies amenazadas del mundo viven en áreas que se verán severamente afectadas por el cambio climático. Y el cambio climático está ocurriendo demasiado rápido para que muchas especies se adapten. 
 
Las variaciones observadas y los cambios proyectados en el clima de la tierra, implicarán cambios en las funciones de los ecosistemas marinos y de las áreas costeras, lo que a su vez mermará su capacidad de proveer servicios ecosistémicos para las comunidades costeras.
 
 
 
 
 

 Los ecosistemas debilitados

 o incluso perdidos aumentan la vulnerabilidad humana frente al

 cambio climático y socavan la capacidad de los países

 para implementar medidas de adaptación

y reducción del riesgo de desastres.

 
 
"...la adaptación es un desafío mundial que incumbe a todos...
su fin es proteger a las  personas, los medios de vida y los ecosistemas..."
Extracto Art. 7 Adaptación - Acuerdo de París COP21  
 
 
 
 

¿Qué debemos hacer?

En el marco de las conferencias y acuerdos ambientales internacionales en torno al cambio climático (p.e. Convención Marco de Naciones Unidas para el Cambio Climático (CMNUCC) y Acuerdo de París COP21), así como en las evaluaciones del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC); surgen dos conceptos clave para enfrentar las consecuencias del cambio climático sobre los ecosistemas marinos y costeros.

Mitigación

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- Aborda las causas - 
Acciones encaminadas a reducir y limitar las emisiones de gases de efecto invernadero. 

 

Adaptación

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- Aborda los impactos -  
Acciones para reducir la vulnerabilidad ante los efectos derivados del cambio climático

 

La implementación de estrategias de mitigación y adaptación permitirá incrementar a futuro los servicios de los ecosistemas de costas y océanos de los que dependemos.

Algunos ejemplos de estrategias de mitigación y/o adaptación son:


 

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Fuente: Wetlands International

La infraestructura verde tiene principios multifuncionales ya que contempla los conceptos de conectividad, multifuncionalidad, integración y multiescala. En la zona costera, la infraestructura verde se encuentra estrechamente ligada a actividades de conservación, restauración y protección de sus ecosistemas.

Abarca aspectos tan amplios y contrastantes como: la recuperación del funcionamiento de ecosistemas naturales; la creación de ecosistemas artificiales; las obras de ingeniería que dependen del funcionamiento de los ecosistemas circundantes; las obras de ingeniería tradicional con adaptaciones para disminuir el impacto ambiental y; las obras de corrección de estructuras que han causado daño en el medioambiente. (Silva et.al.2020)

Ejemplos de infraestructura verde:

Un Área Natural Protegida (ANP) es una porción de territorio (terrestre o acuático-marino) cuyo fin es conservar la biodiversidad representativa de los ecosistemas para asegurar el equilibrio y la continuidad de los procesos evolutivos y ecológicos. 

Tipos de ANP:

  • Reservas de la biósfera
  • Parques nacionales 
  • Áreas de protección de los recursos naturales
  • Áreas de protección de flora y fauna
  • Santuarios

Acorde a sus elementos biológicos, físicos y socioeconómicos, la división se llevará a cabo a través de las siguientes zonas y sus respectivas subzonas, de acuerdo a su categoría de manejo:

I. Zonas núcleo: de protección y de uso restringido

II. Zonas de amortiguamiento: de preservación, de uso tradicional, de aprovechamiento sustentable, de aprovechamiento sustentable de los ecosistemas, de aprovechamiento especial, de uso público, de asentamientos humanos, de recuperación.

La conectividad entre ANP y sus zonas de influencia aumenta la resiliencia de los sistemas, tanto ecológicos
como humanos. Las ANP han sido consideradas como sitios aislados donde se protegen valores naturales o
culturales específicos. Bajo un contexto de cambio climático, el concepto de ANP resurge, entendiendo a las
áreas como sitios que benefician y ayudan a incrementar la capacidad de adaptación de los ecosistemas y de
las comunidades humanas ante el cambio climático.

En México existen 182 ANP, abarcan más de 90 millones de hectáreas y en total, todas forman el 10.78% de superficie terrestre y 22.05% del mar territorial del país.

Más información:

¿Qué son las áreas naturales protegidas y cómo se establecen?

Las Áreas Naturales Protegidas: el gran aliado en la protección contra huracanes

Estrategia de cambio climático desde las áreas naturales protegidas: una convocatoria para la resiliencia de México

EcoValormx:anp

Se necesitan esfuerzos globales ambiciosos para reducir el uso de combustibles fósiles, aumentar el uso de sistemas de energía renovable y mejorar la eficiencia energética. Esto reducirá los impactos del CO2 y otros gases de efecto invernadero  (GEI) en el océano.

Las energías renovables oceánicas son unas de las herramientas más efectivas que tenemos en la lucha contra el cambio climático.

La energía eólica y solar han experimentado un crecimiento notable y los precios están bajando rápidamente. La energía renovable se está volviendo cada vez más competitiva cuando se comparan con los combustibles fósiles.

En las costas y los océanos, los campos eólicos poseen diversas ventajas sobre los campos. Las velocidades en alta mar son más rápidas que en tierra, haciendo más eficiente la generación de energía.

Adicionalmente, se están desarrollando nuevas formas de generación de energía por efecto del oleaje (undimotriz), mareas (mareomotríz), corrientes y más recientemente por gradiente térmico.

La infraestructura de energías renovables oceánicas pueden fomentar el desarrollo de ecosistemas.

 

 

Es importante aprovechar las oportunidades que existen en los ecosistemas costeros y marinos antes de su desaparición.

El carbono azul (CA) hace referencia al carbono orgánico que los manglares, marismas, praderas marinas, algas y otros ecosistemas costeros y marinos capturan y almacenan.

Al proteger los ecosistemas de CA de las alteraciones humanas (p.e. cambio de uso de suelo en las costas, derramen de petróleo), los países pueden evitar emisiones nocivas.

La protección de estos ecosistemas de CA se impulsa a través del mecanismo REDD+ de la CMNUCC. Los países en desarrollo con recursos de CA tienen la oportunidad de usarlos como parte de sus Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional” (NDC, por sus siglas en inglés). Las NDC hacen referencia a los compromisos de los países para reducir sus emisiones y adaptarse al cambio climático.

Más información:

¿Qué es el carbono azul?

Coastal blue carbon

Carbono azul: cómo los ecosistemas costeros pueden desempeñar un papel en la crisis climática

Zonas marítimas del mar de acuerdo a la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar aprobada en 1982.
 

La gobernanza y su aplicación son fundamentales para la gestión de los océanos y costas.

Un sistema de gobernanza socioambiental está constituido por un grupo de actores localizado en territorios costeros determinados con objetivos distintos pero con una visión unificada de mejorar el nivel de vida de la población en armonía con los recursos naturales y el ambiente.

La construcción y fortalecimiento de la gobernanza en las zonas costeras y marinas es necesaria para orientar las acciones, apuntalar las políticas y fortalecer a la organización comunitaria ante las incertidumbres en el manejo de los recursos naturales en las costas y mares y ante los riesgos y creciente vulnerabilidad impuesta por los efectos del cambio climático.

El marco bajo el cual se teje la gobernanza socio-ambiental de los mares y las costas es la Convención de las Naciones Unidas sobre la Ley del Mar (CNULM), la cual permite el abordar los problemas y conflictos entre países costeros, entre sectores marinos y costeros y entre particulares con países costeros. Provee el marco legal marino internacional y nacional requerido para los países costeros para atender asuntos de soberanía, derechos y responsabilidades importantes para el ambiente marino y sus recursos.

La gobernanza de los mares se basa también en el Capítulo 17 de la Agenda 21, que fue dedicado a la protección de los océanos y mares. Aunado a lo anterior se encuentra las Convenciones de Cambio Climático y la de Diversidad Biológica que en su origen carecían de especificaciones para las costas y mares.

En el tema de cambio climático, actualmente los océanos y las zonas costeras es una de las siete áreas temáticas en el Programa de Acción Global del Clima de la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático (CMNUCC).

El Programa de Mares Regionales, es uno de los logros más importantes del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) en las últimas cuatro décadas. Desde su inicio, el Programa de Mares Regionales ha constituido un enfoque único para la protección del medio ambiente costero y marino.

En México, la gobernanza y legislación abarca diversos artículos de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y el conjunto de leyes, reglamentos y otros instrumentos de gestión nacionales e internacionales en materia de costas y mares:

  • Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente
  • Ley General de Bienes Nacionales y su reglamento
  • Ley General de Asentamientos Humanos
  • Ley General de Vida Silvestre
  • Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable
  • Ley de Pesca
  • Ley de Aguas Nacionales
  • Ley Federal del Mar
  • Ley de Puertos
  • Ley de Navegación
  • Ley de Turismo
  • Ley Federal de Derechos
  • Ordenamientos Ecológicos Terrestres y Marinos
  • Evaluacion de Impacto Ambiental
  • Planes de Manejo Costeros y Marinos, etc.

Fuente: Rivera.Arriaga, E., y A. Escofet, 2019. Gobernanza socio-ambiental de las zonas costeras y marinas. p. 465-492. En: Botello A.V., S. Villanueva y J. Gutiérrez (eds.). Las Costas Mexicanas, Contaminación, Impacto Ambiental, Vulnerabilidad y Cambio Climático. UNAM, UAC. xxx p. ISBN 978-607-7887-xx-x. doi 10.26359.376639

Moreno Casasola, et. al. (Eds) (2006). Estrategias para el manejo costero integral:el enfoque municipal. Instituto de Ecología A.C. y CONANP, Xalapa, Ver. México 1266 pp.

 

 

 

 

Copernicus marine service

Para incorporar de manera efectiva los ecosistemas oceánicos y costeros en los procesos presupuestarios y de planificación nacionales, necesitamos encontrar un lenguaje común que permita estándares comunes para valorar estos importantes ecosistemas.

Este enfoque no excluye los usos industriales del océano y la costa, ni significa "tolerancia cero" para las actividades industriales terrestres. Más bien, reconoce las presiones que tales actividades ejercen sobre los recursos ambientales y el capital natural, e identifica oportunidades para reducir esas presiones y, al mismo tiempo, promover los beneficios ambientales y económicos. Identifica oportunidades para extraer más valor e ingresos de costas y océanos, sin disminuir el capital natural y fomenta la reinversión activa y el capital social.

Demostrar el valor económico proporcionado por los biomas oceánicos y costeros podría revelar nuevas oportunidades económicas. También podría desempeñar un papel en los enfoques de políticas y gestión que mejoran el desarrollo sostenible de los recursos naturales en el medio marino.

La incorporación de los servicios de los ecosistemas marinos y costeros en los regímenes fiscales, de planificación y reglamentarios requiere más y mejor información sobre las formas en que los ecosistemas contribuyen al bienestar de las personas.

Más información

Se necesita apoyo para la investigación científica en zonas costeras y oceánicas.

Esto asegurará el monitoreo y análisis continuo de los impactos del cambio climático, con el conocimiento adquirido utilizado para diseñar e implementar estrategias de mitigación y adaptación adecuadas y apropiadas. 

El análisis y el conocimiento científico son indispensables para evaluar la efectividad de las acciones de manejo con las cuales se busca proteger ecosistemas marinos y costeros.

De acuerdo con esto, una estrategia comprensiva de protección debe incorporar principios científicos; sin embargo, dado que las decisiones frecuentemente involucran consideraciones adicionales, resulta esencial que se logre una interacción cercana entre los científicos y los tomadores de decisiones.

En el último siglo, las ciencias costeras y oceánicas han progresado significativamente al explorar, describir, entender y mejorar nuestra capacidad de predecir cambios en costas y mares.

Las ciencias y la investigación nos pueden ayudar a hacer frente a los efectos negativos del cambio climático, la contaminación marina, la acidificación oceánica, la pérdida de especies marinas y la degradación de los medios marino y costero. Si lo que pretendemos es lograr un desarrollo sostenible, será imprescindible que se elaboren políticas basadas en conocimientos científicos adecuados y que se aumente el nivel de conocimiento de todos los actores interesados.

Más información:

La ciencia que necesitamos para el océano que queremos

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