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Huele a pib. Una deliciosa tradición.

Por: Sala de Prensa

31 de octubre del 2020

A pesar de que nuestras vidas cambiaron en este último año, hay cosas que no cambian, nuestras tradiciones.

 

Ahora se acercan los días sagrados para recordar a nuestros muertos, y con ello, vienen varios aromas que añoramos, huele a la flor de cempasúchil que llenará de color los panteones de México, huele al pan de muerto que se hornea y, en la Península de Yucatán, huele a un platillo muy especial, huele a tierra, huele a las piedras que lo calientan y a las hojas verdes que lo cubren. Huele a pib.


Para los que son ajenos a esta tradición yucateca, se podría decir que el pib es un gran tamal en forma redonda o cuadrada, que se prepara con masa de maíz, tomate, manteca de cerdo, chile, cebolla, epazote y xpelón. Puede estar relleno de pollo, pavo, puerco o res, que se mezclan en el kol, preparado con el caldo donde se cocinó la carne, achiote y masa.

 

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Se envuelve en hojas de plátano y después, como dicta la tradición, se entierra bajo tierra por varias horas para cocinarlo, aunque muchos, ahora lo preparan en los hornos de sus casas.


En el método tradicional, el “pib” se coloca en un hueco que sea hace en la tierra donde se ponen las piedras calientes y las maderas. Una vez colocado, se cubre de hojas, de preferencia verdes recién cortadas (hojas de huano, por ejemplo); luego se cubre de tierra y se deja cocinar por 2 horas.


Este platillo es una comida tradicional de las comunidades mayas y se hacía con motivo del inicio de las cosechas. Ahora es una tradición para el Día de Muertos o Hanal Pixán (“comida de las ánimas”) y es imprescindible en los altares.


En cuanto a su nombre, algunos lo conocen como “mucbipollo” o “mukbil pollo”, que proviene del vocablo maya mukbil, que significa “algo que debe ser enterrado”; aunque otros también lo conocen como “pibipollo”. Por otra parte, el sacerdote maya Edgar Peraza Chan, explicó en una entrevista para el Diario de Yucatán que el nombre original es pib xcaax, pib significa “hecho en horno” y xcaac “gallina”.


Preparar el pib es una gran ocasión para que se reúna toda la familia. Al ser un platillo elaborado, permite que todos los asistentes puedan colaborar en la preparación. Ya sea en el armado de los pibes o del horno para enterrarlos, es una gran oportunidad para pasar un rato de calidad con familia, amigos y seres queridos en general.


No pierdas la oportunidad de disfrutar de esta deliciosa tradición de la Península. Ya sea enterrado o en tu horno, será una experiencia de la que no te vas a arrepentir. Y ya verás que para el próximo año tú también empezarás a sentir que ya huele a pib.

 

*Por Mario Ovies. Artículo publicado en la revista Vida Anáhuac./ Foto header: Miguel Loría.

RVA oct-nov 2020

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