VOLVER

Deporte, ejercicio y diabetes

Por: Sala de Prensa

01 de diciembre del 2020

Sabemos que la alimentación y el ejercicio ayudan a prevenir la enfermedad y regular los niveles de azúcar, pero ¿sabemos cuál es la respuesta de la glucemia durante el ejercicio?

El pasado 14 de noviembre se celebró el Día Mundial de la Diabetes y, en ese marco, la L.F.T. Andrea Pérez Piña impartió el webinar “Deporte, Ejercicio y Diabetes” en el cual habló sobre este padecimiento, pero también sobre cómo la Terapia Física y Rehabilitación se suma a las estrategias para prevenir y controlar esta enfermedad.

La diabetes mellitus es una enfermedad metabólica que se caracteriza por tener niveles bajos de azúcar en la sangre debido a que no se secreta insulina, hormona la cual hace que nuestro cuerpo pueda usar la glucosa (azúcar) como fuente de energía.

El glucógeno es un reservorio de energía, este se encuentra en el hígado y en el músculo, para que podamos usar el glucógeno del músculo necesitamos hacer ejercicio, ya que al hacer ejercicio activamos un transportador de glucosa llamado “Glut 4” este solo se activa durante la contracción muscular ocasionada por el ejercicio y queda funcionando 24 horas después.

Una vez entendiendo esto, debemos saber que el ejercicio es fundamental para mejorar nuestros niveles de azúcar, aumentar la absorción de la insulina desde el lugar de inyección hacia la sangre y disminuir los requerimientos de la misma.

Debemos entender que prescribir el ejercicio va más allá de solo salir a caminar 30 minutos todos los días, el ejercicio debe ser prescrito por un profesional de la salud que sepa en que umbral se puede trabajar y como armar un plan semanal que se adapte a los requerimientos nutricios y sus actividades del día a día.

En terapia física siempre recomendamos el ejercicio terapéutico y el deporte; en personas con diabetes debemos valorar los factores de riesgo que podrían ocasionar alguna mala praxis y que no podamos cumplir con nuestros objetivos, algunos ejemplos que pudieran desencadenarlo serían: no saber si el paciente sufre de alguna neuropatía diabética, problemas cardíacos, problemas en riñones e hígado, etc.

Para finalizar debemos enfatizar que el ejercicio es sumamente importante, se tiene que planificar con antelación de forma que se pueda comer y administrar la insulina de acción rápida de 1 a 2 horas antes de hacer ejercicio y hacerse controles de glucemia antes, durante y después del ejercicio para poder ver signos de mejoría y prevenir episodios de hipoglucemias por el entrenamiento.

Nueva llamada a la acción

 

Sala de Prensa
Escrito por:

Sala de Prensa

Sala de Prensa

Te recomendamos